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Olor a cloro

Esta vez no fui exactamente a la aventura… avisé a un amigo al que hace tiempo que no veía. Un chico de confianza, agradable, divertido, de los que no te deja plantada y con los que el buen rato está asegurado. Y quedamos directamente en el local. Nada más entrar, me lo encontré. Él también acababa de llegar. Nos saludamos. Me preguntó por ti. Le dije que intentarías unirte a nosotros más tarde, si podías, me respondió que confiaba en que así fuera. Nos cambiamos - hoy tocaban toalla y chanclas- pero nos duraron puestas un par de minutos pues fuimos casi inmediatamente al jacuzzi, a darnos un baño. En el agua empezamos a jugar, primero fueron las caricias, sus manos jugando con mis tetas, luego me las empezó a comer. Yo también jugué con sus pezones, mordisqueándolos y tirando de ellos con mis labios, con mis dientes. Me senté sobre él para estar más cómodos. Pronto bajó una mano a mi coño y me acarició, deslizando después un dedo hacia mi interior. De nuevo le imité y acaricié su poll...

Putiesposa, en casa

Apenas habían transcurrido unos días desde mi último juego como chica sola. Cada vez que yo salía de casa, L. me escudriñaba con su mirada y aunque no me decía nada sé que se quedaba pensando dónde iría, si había otro nuevo juego en marcha… deseando que así fuera. Y justo esa mañana no salí de casa. Tenía cosas que hacer al ordenador así que me senté y me puse a trabajar, muy cerca de su mesa, perfectamente visible a sus ojos. Cierto que por la mañana temprano había dejado junto a su teclado un condón, un mensaje de “hoy puede pasar algo” , pero la mañana avanzaba y yo seguía tecleando. Supongo que pensó que le estaba vacilando o que había cambio de planes. Hasta que sonó el telefonillo y tras decirle “vienen a follarme” , abandoné la habitación y cerré la puerta. En menos de dos minutos, C. estaba en el recibidor, comiéndome la boca, así como bienvenida. Y comiéndonos la boca llegamos al salón. Sin dejar de besarnos me bajó los leggings, me subió la camiseta y sus manos me recorrieron...

Rollo Bollo

 Me levanté "escocida". De la caña que me dio. No él, con quien apenas tuve un poco de roce, un rato de jugueteo, sino ella.  Encontrarnos en el local fue pura casualidad. Después de tantas charlas e intentos de quedar, sin conseguirlo por la dificultad de cuadrar cuatro agendas y los horarios de un local, de pronto aparecieron en medio del pasillo por el que L. y yo nos dirigíamos a la barra. Como pasan las cosas, cuando tienen que pasar.  Charlamos un rato y de pronto, con toda naturalidad, ella me dijo que le apetecería mucho jugar conmigo, si a mi también me apetecía. Y sí, me apetecía. Nos fuimos los cuatro a la cama redonda. Los chicos se quedaron de pie, cada uno por un lado, mientras nosotras nos subimos al centro de la cama y empezamos a jugar. Primero me besó ella. En el cuello. En los hombros. Empezó a acariciarme simultáneamente la espalda con sus manos y la cara con su boca. Retiré hacia atrás su melena morena y me perdí en sus labios, sintiendo cómo sus mano...

Putiesposa, en el campo

¿Por qué no al aire libre? El tiempo aún estaba medianamente bueno, en día laborable no habría tanta gente, y él me dijo que también le apetecía. Y que conocía una zona donde probablemente podríamos estar a gusto. No se equivocó. Durante el camino le puse a L. algún audio y le mandé una foto, para que pudiera intuir con quién había quedado. Como otras veces, mi intención era ir dosificándole la información para ir calentándole poco a poco y así ponerle cachondo perdido. De momento, sólo sabía que íbamos en coche y no demasiado lejos. Llegamos pronto, aparcamos y caminamos un rato, prácticamente sin ver a nadie. Casi al final del camino había una zona con grandes árboles cuya sombra cobijaba mesas de merendero en un estado bastante deplorable, la verdad. Pero bueno, eso seguramente tendría la ventaja de que poca gente iría hasta allí para desayunar de picnic. Ya en el sendero paramos a besarnos y meternos mano. Nos dimos un morreo de esos en que las lenguas se enredan, se buscan, se enc...

Putiesposa, en Black Friday

Soy poco de ir de compras, lo reconozco. Y menos aún porque me lo diga la publicidad, en navidad, el día del padre, la madre, el cuñao o la mascota… en cabeza de mi Top Ten, el Black Friday, está claro. Sin embargo ese año me surgió un buen plan, en Friday y en Black. ¿Qué mejor que follar con un buen moreno para celebrar tan magna ocasión? Y que conste que fue casualidad, primero me dijo que ese día libraba y después me di cuenta de que era Friday. Lo de que era Black ya lo sabía, y me encantaba. Además de Black, nuestro “corneador” de ese día es simpático, muy respetuoso, cuerpazo y morboso… muy morboso. Y con todo ese equipaje apareció en casa a la hora convenida. Yo le esperaba vestida para la ocasión, con mi vestido naranja, mis medias y mis tacones. Y muchas ganas, muchas. De todo. Nos sentamos en el sofá, a charlar. Y pronto su mano se acercó a mi, cada vez más, hasta rozarme. Suave. Recorrió mi brazo izquierdo de arriba a abajo para, finalmente, tomar mi mano. Después deshizo s...

Putiesposa, en un hotel

Dos meses de hotwife, ese era el trato. Dos meses de buscar mis propias aventuras, en solitario, con quien quisiera, donde quisiera, como quisiera, con una sóla condición: compartirlas con L. informándole al máximo: fotos, videos, audios, detalles… a ser posible en tiempo real y después al regresar a casa contarle los pormenores de la preparación y la ejecución de la trastada. Y una sóla consigna: ser muy zorra, lo más posible. La propuesta me encantó. Y decidí echarle imaginación y tratar de que cada una de aquellas trastadas fuera diferente. Para la primera hablé con un amigo con el que habíamos contado ya en algunos juegos, pero con el que aún no habíamos llegado a ciertas prácticas. Al principio me dio la sensación de que no se creía mucho que realmente la propuesta partía de los dos y se mostró preocupado por mi propuesta de quedar él y yo a solas. Negociamos que el día D., antes de que ocurriera nada, el propio L. le daría su beneplácito. Y empezamos a prepararlo. Fueron unos día...

Mañana bisex

Fue todo como bastante inesperado... empezando por que L. pudiera despistar unas horas ese día, descubrir que el local estaba abierto, llegar y encontrarnos un número de personas superior al que imaginábamos... y lo que allí ocurrió. Al principio todo iba según lo previsto: unas cervezas, charla, risas, alguna metida de mano... miradas... que fueron a más cuando me cambié y me puse mi vestido de zorra... Y entonces nos metimos en el cuarto oscuro. Ya había un chico allí cuando llegamos, pero no pareció molestarle nuestra presencia. Aunque es verdad que se retiró a un lado y nos dejó pasar amablemente.  Tras besarme apasionadamente y acariciarme todo el cuerpo, L. paró, sonrió con lujuria y, tomando el borde de mi vestido, lo deslizó había arriba dejando mi culo totalmente a la vista. No tardaron en aparecer muestras de que a buen entendedor, pocas palabras bastan. Pronto una mano, y enseguida otra, se pusieron a acariciar mis nalgas.  Pese a la oscuridad y el silencio, sólo ro...