Microrrelatos (II)
De la cabeza a la piel Cuando entró en aquel local pensó que no era su sitio, que había demasiadas parejas, que la gente era demasiado joven, demasiado delgada, demasiado guapa, que no pintaba nada allí. Cuando le vio pensó que tal vez podía probar, que solo se vive una vez, que podía ser divertido, que tenía derecho a intentarlo. Cuando él, el hombre más atractivo y elegante del pub, cogió su cintura, la atrajo hacia él y sonriendo le dijo "tú mandas" pensó que estaba en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Cuando él la desnudó, la cubrió de besos y caricias y se hundió dulce y cuidadosamente en ella, dejó de pensar. Se limitó a sentir. A cámara lenta Despacio. Muy despacio. La recorrió con la lengua desde el lóbulo de la oreja, pasando por el cuello. Sujetando su pecho con la mano mordisqueo su aureola, succionó el duro y pequeño pezón, bajó hasta el ombligo y dio su viaje por concluido en la tibieza de su sexo. Separando los labios con los dedos, lamió con ...