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Demasiado diferentes

10 de mayo 2014  Querido Diario, son las cinco de la mañana y acabo de liarla parda...No sé cómo se me ha podido ir tanto la cosa de las manos pero ahora ya no hay vuelta atrás. Llego ahora del club y... buffff, creo que estoy en el paro. Imposible dormir así que voy a ver si me desahogo contigo, y así, de paso, cuando me lea mañana, sabré que no lo he soñado. Verás... Estaba en la barra, como tantas otras noches, tomando un gin tonic. Charlaba con el dueño, le comentaba lo poco que me inspira a mí esto de los disfraces y él se reía viendo cómo me probaba una más de sus muchas máscaras y esperando que, por fin, me decidiera. "Para no desentonar" , decía. "Que no, que no me veo, a ver con la gorra de capitán general... no, tampoco..." . Llamaron a la puerta y me dejó para ir a abrir. Allí sola con mis comeduras de tarro. "El antifaz, al final me planto el antifaz y listo. Odio disfrazarme. No tenía que haber venido." Me sacó de mis pensamiento...

Galicia húmeda

Y después de muchísimo tiempo sin publicar nada... he abierto el baúl y todavía tenía relatos sin colgar. Así que ahí va otro. ¡A disfrutarlo! Les conocimos lejos de su tierra; estábamos de vacaciones en aquel camping nudista de Murcia cuando anunciaron el concierto de un grupo amateur que actuaría allí mismo, en el chiringuito junto a la playa. Me gusta demasiado la música gallega como para perdérmelo. Media hora antes de la actuación ya estábamos sentados en primera línea, cervecita en mano observando los preparativos. Por supuesto, en cueros, como todo el mundo por allí excepto los músicos y los camareros. No es que fuese la primera vez que escuchaba música desnuda, claro. Pero sí en directo. Para ellos sospecho que sí, que tal vez era su primer concierto ante un público “tan natural”. Más que nada por las bromas que hicieron en torno al tema antes de empezar a tocar y que se me antojaron ejercicios de relajación y liberación de tensiones previas al evento. Sonaron por f...

Come y calla

¿Por qué no? Estamos en el pasillo francés, ellas dos y yo. Varios tíos al otro lado. Lo estamos pasando bien con tantas pollas para nosotras... alguno de los chicos que no ha encontrado agujero libre en la pared intenta colarse en nuestro lado pero entre risas le echamos. Y entonces veo que por el otro lado del pasillo entra luz, ¡claro, el glory hole checo está abierto! y un chico nos mira desde el otro lado, tumbado, con los pantalones bajados y la erección subida. Y pienso ¿por qué no? Ya sé que eso funciona al revés, pero... ¿desde cuándo hago yo caso a lo establecido? Suelto la polla que tengo en la mano y me giro. Meto medio cuerpo a través del glory hole, sólo que desde el lado no habitual, y empiezo a acariciar ese miembro erecto. El muchacho gime y alarga hacia mí sus manos. ¿Y por qué no? vuelvo a pensar. Cambio un poco mi postura para que pueda tocarme las tetas a gusto (a gusto de los dos, se entiende). Esa polla se alza ante mi cara, y recuerdo cuando de niña me decían q...

Fantasía bicuriosa

Será porque hoy tengo poco trabajo. Será porque esta noche he dormido mejor y me siento más fresca… o más caliente… no sé, al menos las ideas me surgen con más lucidez. Y me puse a pensar, a maquinar, a fantasear, a recordar. ¿Sabes ese chico que vino a casa hace poco? Sí, que hemos quedado varias veces ya, que se define bicurioso y desde luego ha demostrado que al menos algo curioso sí es… bueno pues últimamente he fantaseado en una situación con él, los tres, probablemente en casa aunque lo de menos es el sitio. Recuerdo cuando sentados en el sofá te comimos la polla entre los dos, cómo pasaba de mi lengua a la suya, creciendo entre mis manos, entre mis labios. Recuerdo esa sensación de contraste entre besar su boca y mamar tu verga, compartir con él y verte disfrutar a ti mientras disfrutaba yo. Cuando le pregunté “bicurioso ¿hasta qué punto?” fue sincero. Reconoció que no lo sabía, que le tentaba la idea de probar pero no sabía hasta dónde podría llegar, que quería dejar...

Return to innocence

Esto nos pasó hace años. Cuando para nosotros el mundo liberal aún era una pequeña ranura por la que nos asomábamos con más miedo que curiosidad. Aquella noche salimos a cenar con una pareja de amigos. Nos tocaba elegir sitio y decidimos reservar en un restaurante erótico, pues unos días antes nos habían comentado que no conocían ninguno. Antes de entrar, mi amiga me hizo prometer solemnemente que no permitiría que la sacaran al escenario por nada del mundo. Lo hice. ¡Una amiga es una amiga! El restaurante no estaba muy lleno. Un par de parejas, una mesa con cuatro o cinco chicas, seguramente de despedida de soltera o de cumpleaños, y nosotros. La cena transcurrió de forma tranquila y agradable. Desde el principio me fijé en el camarero que nos atendía. Alto, moreno, delgado, con rasgos muy exóticos. Me gustó su voz al inclinarse sobre mí para ver la carta y explicarme los diferentes platos. Olía a una mezcla de madera e incienso y sus ojos eran negros y profundos. Vi que Lucas se pe...

Cornudo consentido

Hoy he quedado. Con dos amigos. En un local. Sin ti. Tú me esperas en casa, como otras veces, pegado al teléfono en espera de mis mensajes, mis fotos, mi voz contándote cómo me han follado. Cómo me van a follar otra vez. Llego pronto, en la barra hay un par de chicos de buen rollo. Pido una cerveza y la llave de una taquilla. Todo lo que necesito de momento. Le pego un par de tragos a la cerveza y… comienza el juego! Me dispongo a cambiarme de ropa, a vestirme de lo que soy: tu zorrita. Cruzo el local para llegar a las taquillas y veo allí a una pareja, entregados a sus vicios, como debe ser. Lentamente me desnudo sin dejar de mirarles, disfrutando de mi lado voyeur. Con la misma calma me enfundo mi sexy vestido azul, mis medias de liga, los tacones. Casi lista. Voy al baño y me aseo, preparando mi cuerpo para lo que probablemente le aguarda. Me retoco los labios y click! Te mando la primera foto de la noche, la única que sé con seguridad que voy a poder enviarte porque depende sol...

¿Tiene tu ok?

Hoy salimos de nuevo a la aventura. Últimamente es como mejor lo pasamos. Sin quedar, sin fiestas, sin nada organizado. Vamos a un local, tomamos una cerveza, charlamos con la gente o directamente nos metemos a la pista y dejamos que pase lo que tenga que pasar. Nos evitamos muchos malos rollos. Justo lo que hemos hecho hoy. Y al entrar en la pista estábamos solos. Empiezas a acariciarme mientras me besas. Siento tu dulce lengua enredarse con la mía y tus manos bajar por mi espalda. Tras unas cuantas caricias, tus dedos arrastran mi vestido hacia abajo, hasta la cintura. Bajas las manos hasta mis nalgas, estrujándolas y separándolas, haciéndome sentir esa tensión tan placentera en mis dos orificios, que se preparan para lo que pueda venir. Luego tu lengua abandona mi boca para buscar mi cuello, de ahí pasa a mis clavícula y por fin a mis pechos, donde pronto aparecen también tus dedos, que pellizcan y retuercen mis pezones al tiempo que los mordisqueas. Apoyo las manos en las pared y ...