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Fascinación

Soy una de esas personas que presumo de tener una mente abierta, no suelo criticar lo que no conozco y habitualmente estoy dispuesta a probar nuevas experiencias. Nuestro coqueteo con el BDSM se lleva fraguando ya hace algún tiempo, cociendo a fuego lento. Aunque hay ciertos tipos de prácticas que, a priori, no nos despiertan ningún tipo de morbo ni curiosidad, hay otras que nos atraen irremediablemente. Y como me dijo un amigo Dom hace solo un par de noches, "era de esperar que antes o después sucumbiríamos a la tentación". Fue el pasado fin de semana. En uno de nuestros locales favoritos había convocada una fiesta para celebrar la Noche de San Juan. La organizaban en un foro BDSM con quienes coincidimos pocas semanas antes por casualidad en una Noche de Brujas. Nos cayeron bien, nos gustó el rollo que se traían entre ellos y sobre todo nos sorprendió la apertura que mostraron hacia nosotros, swingers, pues siempre nos había parecido un colectivo mucho más cerrado y reserv...

Rodeados por la prensa

Lo siento pero este mes está siendo casi imposible escribir. Demasiado lío. En fin, os dejo otro relato escrito para concursar. Por cierto, ganó. A este paso me lo voy a empezar a creer... :-P  ¡Qué noooo! Pero sí espero que guste y lo disfrutéis tanto como yo pensándolo, redactándolo... En esta ocasión el tema era "Estrecheces" y me salió un relato estrecho... y como siempre, algo de autobiográfico tiene, si no no sería yo... El calor había llegado casi de repente, de un día para otro. Y solo era el principio. Temía la llegada del verano. Se imaginaba a sí mismo a 40°, allí metido todo el día y le entraban sudores. Bueno, al menos ahora tenía trabajo, no el trabajo de su vida pero el kiosco le daba para vivir. Siguió despachando periódicos y fascículos de forma automática toda la tarde sin dejar de mirar el reloj en espera de la hora de cerrar. Ese día se le estaba haciendo pesado. Un poco antes de las ocho empezó a recoger. Fue descolgando revistas, guardando expositore...

Remojada

Acabo de vivir una de las experiencias más excitantes de mi vida. Tal vez la que más me ha impactado hasta el momento actual. Seguramente no haya sido nada especial, nada del otro mundo… seguramente si yo fuera objetiva podría calificarlo de una experiencia más, algo que hasta ahora no había probado y ahora sí, algo curioso. Así de simple. Pero no soy objetiva, soy subjetiva, y como sujeto siento. Y las sensaciones que esta experiencia me ha provocado no han sido “una más”. ¿Por qué he disfrutado tanto? No lo sé. Quizás no me lo esperaba, no en ese momento, no con esa deliciosa compañía, no en esa precisa situación… No es algo con lo que hubiese fantaseado previamente, una de esas escenas que aderezan mis sueños más húmedos… No, simplemente ha ocurrido. Me he dejado llevar por el momento, por la excitación de la situación y… me ha gustado, me ha excitado, ¡mucho! Me ha provocado una sensación que hacía tiempo no tenía. Incluso ahora escribiéndolo, recordándolo para redactarlo, me...

Erase una vez

Estoy preparando el relato de una experiencia que me ha... ¿impactado? Sí, creo que esa es la palabra...  Supongo que lo tendré listo en un par de días, en cuanto la sangre vuelva a llegar en condiciones a mi cerebro y a mis manos... ufff... Mientras tanto os dejo un cuento, para que os entretengáis. El mes pasado participé de nuevo en un concurso de relatos eróticos. El tema me pareció difícil: "Hadas". Siempre digo que escribo basándome mucho o poco en hechos reales porque no tengo imaginación y sinceramente, mi experiencia con hadas es bastante limitada :-)  Así que recurrí a lo más parecido que se me vino a la cabeza: los cuentos de hadas de mi niñez. Simplemente les añadí un punto pícaro y... ¡gané el concurso! A ver si os gusta... La princesa se sentía tremendamente desdichada. Nadie en el reino sabía por qué. Después de todo, tenía todo cuanto deseaba: belleza, riquezas, joyas y vestidos, una corte de aduladores a su alrededor, criados, doncellas... todo lo que...

De todo un poco

Si no calculo mal somos seis en la oscuridad. Cuando entramos nosotros había dos parejas ya enredadas. Entramos hasta el fondo y nos quedamos en un rincón, con la intención de no molestar. L. me besa, me abraza, y yo correspondo a sus mimos. Agarra el borde de mi minivestido y me lo saca por la cabeza, dejándome solo con las medias. Mi tanga ya lleva un rato en su bolsillo. Me excito recordando el momento en que me lo han quitado. Me dejo llevar por sus caricias, su olor, su boca... Cuando mis ojos se hacen a la oscuridad me giro. Reconozco algunas de las siluetas. Casi al mismo tiempo veo un brazo que se alarga hacia nosotros, siento como alcanza mi hombro y lo acaricia con suavidad. Es una invitación a unirnos. L. también lo entiende así y, sin palabras, solo con gestos y con la presión de nuestras manos sobre la piel del otro, aceptamos la proposición y avanzamos un paso hacia el grupo. L. me mantiene abrazada por la espalda, sus labios rozan mi cuello. Echo la cabeza atrás y ...

Tarde de sueños

El siguiente relato no es mío. Me lo regaló un buen amigo. Me gustó mucho porque aunque me consta que piensa a menudo en mí, nadie me había dedicado un relato, así que le pedí permiso para publicarlo y le pareció bien. Aún no se lo he agradecido en persona, pero todo llegará. ¡Gracias!                              Eran sobre las seis de la tarde cuando entre en el local. En la puerta me recibió Susi, como siempre con una sonrisa y un pico. Me dio las chanclas y la toalla y  entré. Al principio no veía nada por la oscuridad, pero en pocos segundos mis ojos se acostumbraron y empecé a ver bien. En la barra había cinco chicos solos. Le pregunte a Susi que había entrado a servirme la copa y me dijo que había una pareja dentro. Cogí mi copa y entré a la parte de los reservados del local, di una vuelta para ver el “ambiente”. Efectivamente, había ...

Atracción visual

Lo confieso. Esta vez me dejé guiar por los ojos. No suele ocurrirme. Normalmente me decido a estar con un chico por otros motivos. Suele tener que ver con una charla interesante, una mirada cargada de deseo, uno o varios ratos previos en que me sienta tan a gusto que quiera que las cosas vayan más allá. Pero a veces las cosas pasan, aparece un chico guapo y... sin más, se me van los ojos (y las manos y la boca y...). En mi descargo tengo que decir que si, pasado ese primer momento hormonal, me encuentro tras la bonita fachada un bruto, un egoísta que solo piensa en su propio placer sin compartir nada, o un imbécil integral, no tengo absolutamente ningún reparo en frenar en seco y quedarme sin disfrutar de su belleza. El caso es que cuando llegué él ya estaba en la barra. Me miró con curiosidad, supongo que por aparecer yo sola. Aunque igual mi blusa transparente tuvo algo que ver... no creo, había poca luz como para darse cuenta de que no llevaba nada debajo, o tal vez sí. Bueno...